viernes, 23 de marzo de 2007

la villa

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Ni bien abrí el portón sentí una gota helada sobre la frente. Me llevé la mano a la cara y después miré los dedos húmedos como para comprobar que no se trataba de una simple alucinación. Menos mal, pensé. El viaje en tren me había dejado destruida. La gente dándose codazos para alcanzar un asiento libre, el amontonamiento de ganado y los olores que empezaban a fluir con mayor libertad ante la cercanía del verano. Todo eso bastaba para desanimarme, si no de la especie humana, al menos del porvenir de ese día. No tenía ganas de hacer nada. Mucho menos de entretener a las visitas con mis malabares verbales ensayados en una tarde de fast food varias semanas atrás. Mientras caminaba mirando el suelo para evitar resbalarme con alguna piedra floja, me acordé que no había traído nada para estudiar. El tiempo se iba a dilatar como chicle. Otra vez aburrimiento. Las gotas empezaron a caer más de prisa. Definitivamente llovía. Menos mal.


sigue acá.



(este es un cuento que estoy corrigiendo ahora. si tienen algún comentario, corrección o crítica les pido que la escriban en el post o me manden un mail a notedejesllevar@gmail.com . sería súper rebuenísimo que me digan algo al respecto)

3 comentarios:

Martín dijo...

Me gustó, después te escribo un mail con comentarios más específicos.
pd: ¿cuál era el chiste?
saludos
M

ECADEQUEIROZ dijo...

sos una muy buena escritora.

sol dijo...

gracias!
todo el resto son unos vagos..