Por dior, ya no se puede ni pensar del calor. Para colmo ayer se cortó la luz en mi depto y tuve que subir por las escaleras. Y todo por esos malditos aires acondicionados. Puede que lo diga de pura envidia, pero en este momento tengo ganas de salir con un palo y romperlos todos. Ah, creo que el calor está empezando a irritarme.
viernes, 20 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
I loving en Colombia
–¿Una ventaja de ser reina en Colombia?
Esta oportunidad nos adelanta cinco años. No tengo que terminar una carrera para conseguir trabajo.
Valeria Sierra, señorita Atlántico
sacado de acá
Esta oportunidad nos adelanta cinco años. No tengo que terminar una carrera para conseguir trabajo.
Valeria Sierra, señorita Atlántico
sacado de acá
sábado, 14 de febrero de 2009
ciencia, filosofía y conga

En un momento en que la música joven la hacen quienes tienen más de 40, un grupo de músicos de menos de veinte se dedica a levantar las viejas banderas de un rock musicalmente espeso, de texturas complejas, letras imaginativas y ritmos asimétricos. En su primer disco, la banda formada por Facundo Rodríguez Saba, Lautaro Saavedra Buetow, Juan Clavell, Martín Lapidus y Emiliano Echevarría (en guitarra, sintetizadores, flauta, bajo y batería) sorprende con temas propios que parten de donde King Crimson dejó la posta. D. F.
viernes, 13 de febrero de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
pero el amor es más fuerte
Hace un par de días vi Slumdog millionaire, la última película de Danny Boyle, gracias a una copia pirata que me trajo una amiga. Al principio amagué a rechazar la propuesta porque las películas de Boyle, excepto Trainspotting, no me deslumbran; y porque el argumento me parecía medio idiota: un chico indio que va aun programa de esos en que te hacen preguntas onda multiple choice y si las adivinás vas ganando guita. En fin, como el indio –“villero” decía la contratapa del dvd pirata- acierta todas lo acusan de fraude, lo torturan, etc, y forzado a hablar, mediante flashbacks, repone la historia de su vida.
Cuando la empecé a ver dije ah, mirá, tiene onda esto. Me sorprendieron algunas partes alucinantes, debidas a un buen manejo de la cámara y al escenario. Por ejemplo, uno de los planos secuencia iniciales en dónde la policía persigue a un grupo de chicos a través de la aldea en la que viven. Eso es genial, lleno de instantes geniales, donde hace un primer plano en un perro y otros súpergeniales donde hace un zoom out a la aldea (aunque sea un recurso ya visto en Trainspotting, si no me equivoco). En ese sentido vale la pena, por las imágenes y la cotidianidad que retrata, pero el argumento es casi una excusa a todo eso, y en el transcurso de la peli se vuelve evidente: el principio zafa, después ya no.
El problema principal es la convivencia extraña de un cierto realismo despiadado y un romanticismo berretón. Asesinatos, pobreza, tortura y mutilación conviviendo con una historia de amor medio insípida, en donde la mentalidad del protagonista se diferencia poco de la mentalidad occidental y la de la chica –hermosa siempre– a la de mujer golpeada que se deja golpear, básicamente, por el tipo de turno y por la vida en general. La peor escena, en ese sentido, es un reencuentro entre ambos, en donde la música y los pantallazos de “momentos felices” acompañan el abrazo. Y el final, bue, un espanto de cursi y de cosas que salen sospechosamente bien, que sólo se remonta en la bizarreada de la canción final y en su estribillo pegadizo.
Cuando la empecé a ver dije ah, mirá, tiene onda esto. Me sorprendieron algunas partes alucinantes, debidas a un buen manejo de la cámara y al escenario. Por ejemplo, uno de los planos secuencia iniciales en dónde la policía persigue a un grupo de chicos a través de la aldea en la que viven. Eso es genial, lleno de instantes geniales, donde hace un primer plano en un perro y otros súpergeniales donde hace un zoom out a la aldea (aunque sea un recurso ya visto en Trainspotting, si no me equivoco). En ese sentido vale la pena, por las imágenes y la cotidianidad que retrata, pero el argumento es casi una excusa a todo eso, y en el transcurso de la peli se vuelve evidente: el principio zafa, después ya no.
El problema principal es la convivencia extraña de un cierto realismo despiadado y un romanticismo berretón. Asesinatos, pobreza, tortura y mutilación conviviendo con una historia de amor medio insípida, en donde la mentalidad del protagonista se diferencia poco de la mentalidad occidental y la de la chica –hermosa siempre– a la de mujer golpeada que se deja golpear, básicamente, por el tipo de turno y por la vida en general. La peor escena, en ese sentido, es un reencuentro entre ambos, en donde la música y los pantallazos de “momentos felices” acompañan el abrazo. Y el final, bue, un espanto de cursi y de cosas que salen sospechosamente bien, que sólo se remonta en la bizarreada de la canción final y en su estribillo pegadizo.
sermones y colchones
"Niñito Jesus: Por favor, protege a la comunidad Travesti, Transgénero y Transexual de la persecución policial, vela por ellas para que la corrupta policía no las humille, ni lleve presas, ni viole, ni mate"
de Contraventora
de Contraventora
miércoles, 11 de febrero de 2009
la bruja del 71
Cada vez que mi vecina la loca se quejaba de ruidos molestos me quedaba pensando (un toque, no exageremos tampoco) en que quizás era cierto que hacía mucho ruido. Pero parece que mi vecina la loca es loca de a de veras y es conocida en el edificio, y en los alrededores como tal. Hasta donde sé, los sobrenombres varían entre "la gorda del perrito", "la hija de puta esa", "la culona" y "la bruja", dependiendo del grado de enojo. No sé por qué, pero enterarme de todo eso me dejó más tranquila, como si necesitara saber que no me había puesto paranoica, y que el problema no era mío. Es como un retorno a la inocencia.
martes, 10 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
insomnio?
Últimamente no puedo dormir bien, no sé que me pasa. Doy vueltas, pienso en gente que quiero ver, sueño que la veo y no termino de darme cuenta los límites. A veces me despierto con dudas, no estoy convencida de si algunos detalles pasaron de verdad o no.
mi reino por un PH
Si bien me encanta estar Soledad Solari en mi depto de Soler, lo cierto es que las cuentas y el amiguismo con mi concubina me llevaron a emprender una nueva búsqueda de vivienda. Me sorprende lo jodido que está encontrar algo medianamente decente a un precio no tan indecente... Ni hablar de las eventuales bizarreadas. Como la del finde pasado, que fuimos a ver un departamento y en la puerta había un tipo tirado, con un sendero de sangre que iba hasta la calle. “Por lo general, suele ser una zona segura”, dijo la de la inmobiliaria esquivando el bulto que, minutos después, fue rodeado por cinco policías. Pudimos ver cómo lo registraban desde el balcón de la propiedad. Eso sí: la vista, impecable.
jueves, 5 de febrero de 2009
paparazzi
Me enteré tarde que la diferencia entre 110 y 220 voltios es un abismo insondable en la zona atlántica de Colombia, por lo que el cargador de baterías y la maquinita de depilar pesaron inútilmente a lo largo de mi viaje. Cada foto se volvió un objeto preciado, no sólo por lo que mostraba, sino porque su presencia implicaba la negación de otra foto que ya no podría sacar más adelante, cuando se terminara la batería. Varios días sometí a juicio mi criterio estético, debatiéndome acerca de que fotos sacar, “esas que valieran la pena”. Claro que entre “esas...” se infiltraron fotos a mis pies y a edificios mal encuadrados.
Después de tanto ajuste, el último día de viaje me descubrí con espacio libre en la memoria y demasiada batería, casi un derroche. Me puse a sacar fotos, a gastarlas todas, que no quedara nada. Me acuerdo la última, que quise sacarle a una homless bogotana, para alejarme un poco de la vida chévere que venía retratando. Estaba apuntando cuando la mujer se dio cuenta y empezó a cagarme a puteadas, a decirme que no le sacara, que me metiera la cámara en el culo y cosas por el estilo. Mi última foto fue a una pared vacía, esquivando la mirada reprochona de la homless, sintiéndome una completa imbécil.
Después de tanto ajuste, el último día de viaje me descubrí con espacio libre en la memoria y demasiada batería, casi un derroche. Me puse a sacar fotos, a gastarlas todas, que no quedara nada. Me acuerdo la última, que quise sacarle a una homless bogotana, para alejarme un poco de la vida chévere que venía retratando. Estaba apuntando cuando la mujer se dio cuenta y empezó a cagarme a puteadas, a decirme que no le sacara, que me metiera la cámara en el culo y cosas por el estilo. Mi última foto fue a una pared vacía, esquivando la mirada reprochona de la homless, sintiéndome una completa imbécil.
miércoles, 4 de febrero de 2009
domingo, 4 de enero de 2009
martes, 30 de diciembre de 2008
hubo un tiempo que fue hermoso
Me acuerdo, hará unos cuatro años, que estaba en un camping cerca del lago sureño Espejo Chico. Hacíamos fuego con unos amigos y gentes adheridas en la fugacidad de las relaciones vacacionales. Entre ellos había un israelí que estaba recorriendo Sudamérica a modo de año sabático, recién terminado el servicio militar en su país. Ahí, el muchacho rubiote de estilo hippón, contó que no estaba en contra del haber tenido que ir de manera obligatoria a un entrenamiento militar, le parecía “necesario”. En el training les daban armas y los mandaban a la línea de Gaza y a otras zonas de enfrentamiento. Así se curtían sobre la marcha, aprendiendo a disparar en caliente, con un enemigo puntual y delimitado. Como en esos juegos de autos, cien puntos por un palestino.
lunes, 29 de diciembre de 2008
sin paraíso, no hay tetas
Y con el cambio de costumbres viene el cambio en las preferencias. Los psicólogos han notado, desde hace un tiempo, que los gustos se tornan más conservadores durante las épocas de crisis. Los hombres buscan protección, prefieren los ambientes seguros, hacendosos. Un investigador de la Universidad de Illinois en Urbana mostró recientemente que el cambio anual del índice Dow Jones y el tamaño del busto de la Playmate del año (un buen compendio de los gustos sexuales de la coyuntura) se mueven al unísono, crecen y decrecen en concordancia (el coeficiente de correlación es de 0,36). Cuando el Dow sube, los bustos se expanden. Y cuando cae, se desinflan. En los buenos tiempos, priman las voluptuosas. En los malos, las recatadas. En suma, sin paraíso, no hay tetas.
(nota completa acá)
(nota completa acá)
viernes, 26 de diciembre de 2008
de súbito, estalló la guerra
De súbito, estalló la guerra. Se abrió como una bomba de azúcar
arriba de las calas. Primero, creíamos que era juego;
después, vimos que la cosa era siniestra. El aire quedó
ligeramente envenenado. Se desprendían los murciélagos
desde sus escondites, sus cuevas ocultas caían a los platos,
como rosas, como ratones que volvieran del infinito,
todavía, con las alas.
Por protegerlos de algún modo, enumerábamos los seres y las cosas:
"Las lechugas, los reptiles comestibles, las tacitas...".
Pero, ya los arados se habían vuelto aviones; cada uno, tenía
calavera y tenía alas, y ronroneaba cerca de las nubes, al alcance
de la manos pasaron los batallones al galope, al paso. Se prolongó
la aurora quieta, y al mediodía, el sol se partió; uno fue hacia el este,
el otro hacia el oeste. Como si el abuelo y la abuela se divorciaran.
De esto ya hace mucho, aquella vez, cuando estalló la guerra,
arriba de las calas.
Marosa di Giorgio, "Los papeles salvajes" 1991
lunes, 22 de diciembre de 2008
jueves, 18 de diciembre de 2008
el juego en la ciudad
Ya lo cantaba el indio: cuanto más alto trepa el monito, así es la vida, el culo más se le ve
miércoles, 17 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
pero que los hay, los hay
Es un oxímoron decir amor fracasado, si hay amor ¿cómo puede haber fracaso? No se puede mimar un objeto sin amarlo.
"El lugar del artista". Entrevista a Osvaldo Lamborghini.
"El lugar del artista". Entrevista a Osvaldo Lamborghini.
lunes, 15 de diciembre de 2008
my broda en euross
Sisi, roma ya nos la aprendimos bastante. El anteúltimo día fuimos a caminar por las afueras porque ya habiamos visto masomenos todo y pasamos por casualidad por la basílica de san pablo que no estaba en nuestros planes y era increíble. fuimos a piazza spagna en metro porque había algo como una festividad religiosa y el pedofilo, como lo llamaba el conserje brasilero de nuestro segundo hostel, salio con el vatimovil por las calles y le pusieron una corona a una estatua. a mi me hizo acordar al día de la primavera en bsas por la cantidad de gente y todo
Después fuimos al otro hostel, uno mas barato y mas cerca de termini, atendido por un indio y un nijeriano muy buena onda (antes habiamos conocido 3 indios, juegan todos al cricket parece). el nijeriano cocinaba pasta muy bien y la cena, al igual que el desayuno, estaban incluidos. Lo gracioso es que solo sabía cocinar italiano. A la noche llegaron varios indios porque era el cumpleaños de alguno creo y comimos como un tiramisu medio extraño pero que estaba bueno. también estaban unos suizos que habían participado en el torneo mundial de wining eleven que se hacia en roma por esos días (el juego de playstation) y nos contaban que estaban entrenando todo el día, eran medio aparatosos.
Al día siguiente, o sea hoy, fuimos al vaticano (solo al museo porque habia estado cerrado antes, la inglesia ya la habiamos visto) y yo fui practicamente directo a la capilla sixtina porque no quería llegar cansado, igual me re cansé porque el camino es largísimo. Como la capilla estaba al final, después tuve que volver para atrás (en contra de la corriente de gente) para buscar "la escuela de Atenas" de Rafael que me la habia perdido por apurarme y busque el pensado de rodin pero no llegue a encontrarlo.
Después fuimos para el hostel, buscamos las mochilas, nos despedimos del nigeriano y fuimos a termini y nos tomamos el tren a firenze, como el boleto costaba £1.5, pasamos pero no lo validamos (en la maquina), lo cual casi nos cuesta a nosotros y a un brasilero militar una multa de £45. Pero bueno, al final todo bien, después vinimos a un hostel con ese brasilero. hay cocina y cosas, es bastante lindo. Salimos a caminar de noche (a las 18) y esta todo mas cerrado que en roma y menos gente y mas chiquito.
Ya compre un regalo que, como todo buen regalo, es mas para mi que para ustedes. quisiera decirte que es pero es mejor mantener la sorpresa.
Saludos!
PD: que mamá lea este mail así no molesta
Después fuimos al otro hostel, uno mas barato y mas cerca de termini, atendido por un indio y un nijeriano muy buena onda (antes habiamos conocido 3 indios, juegan todos al cricket parece). el nijeriano cocinaba pasta muy bien y la cena, al igual que el desayuno, estaban incluidos. Lo gracioso es que solo sabía cocinar italiano. A la noche llegaron varios indios porque era el cumpleaños de alguno creo y comimos como un tiramisu medio extraño pero que estaba bueno. también estaban unos suizos que habían participado en el torneo mundial de wining eleven que se hacia en roma por esos días (el juego de playstation) y nos contaban que estaban entrenando todo el día, eran medio aparatosos.
Al día siguiente, o sea hoy, fuimos al vaticano (solo al museo porque habia estado cerrado antes, la inglesia ya la habiamos visto) y yo fui practicamente directo a la capilla sixtina porque no quería llegar cansado, igual me re cansé porque el camino es largísimo. Como la capilla estaba al final, después tuve que volver para atrás (en contra de la corriente de gente) para buscar "la escuela de Atenas" de Rafael que me la habia perdido por apurarme y busque el pensado de rodin pero no llegue a encontrarlo.
Después fuimos para el hostel, buscamos las mochilas, nos despedimos del nigeriano y fuimos a termini y nos tomamos el tren a firenze, como el boleto costaba £1.5, pasamos pero no lo validamos (en la maquina), lo cual casi nos cuesta a nosotros y a un brasilero militar una multa de £45. Pero bueno, al final todo bien, después vinimos a un hostel con ese brasilero. hay cocina y cosas, es bastante lindo. Salimos a caminar de noche (a las 18) y esta todo mas cerrado que en roma y menos gente y mas chiquito.
Ya compre un regalo que, como todo buen regalo, es mas para mi que para ustedes. quisiera decirte que es pero es mejor mantener la sorpresa.
Saludos!
PD: que mamá lea este mail así no molesta
domingo, 14 de diciembre de 2008
jueves, 11 de diciembre de 2008
tetas de bailarina
Siempre quise bailar y, según me dijeron, había algo de innato en eso. De chica sabía seguir un ritmo con bastante gracia y tenía buena elasticidad: podía abrirme de piernas y apoyar mi panza contra el piso. Además, mi cuerpo daba esa idea de desarrollo atlético, todavía hoy la da, por tener espalda grande, poca teta y mucha fibra. Así que mi vieja empezó a llevarme a Ferro, para lo cual había que tomarse dos bondis y viajar más de una hora. Lo sé porque ella todavía, cuando se acuerda, me lo recrimina. Antes de ir, me tiraba en el pelo con un rociador que usaba para regar las plantas en el balcón y, cuando lo tenía todo para atrás, lo anudaba lo más tirante que podía. Después me ponía algunos ganchitos para que no se deshiciera y me metía en un conjuntito negro de tela elastizada con mariposas verde flúor en una de las mangas. Me gustaba ir a las clases. Éramos doce chicas, todas de la misma edad. Algunas sabían más, pero yo podía abrirme de piernas y apoyar la panza contra el piso, el resto no, mucho menos la nena que tenía el brazo izquierdo corto, casi la mitad que el del derecho, al final del cual colgaba una mano todavía más chiquita, como la de un bebé. A ninguna de mis compañeras, que estaban acostumbradas a verla desde principio de año, les molestaba. A mí, debo admitir, me daba un poco de asco. Un día la profesora de danza nos hizo formar parejas para hacer un ejercicio y a mi me tocó con la del brazo corto. Fue raro. Sus deditos se movían sobre mi mano, parecían gusanos. A mi me impresionó tanto que, después de eso, no quise ir más.
Seguí practicando frente al espejo de casa, ponía el tocadiscos y bailaba, ya sin puntas de pie. Cuando a mi vieja se le pasó la calentura de que hubiera abandonado las clases de Ferro sin motivo aparente, me llevó a otro lugar de danza contemporánea. De todas formas no duré mucho, apenas un par de meses. Del lugar casi perdí registro, de no ser por unas fotos que me sacaron en el teatro el día de la presentación. Tenía un top color crema con un pantalón haciendo juego. En el momento del saludo final, inmortalizado por la foto, levanté los brazos y el top se me subió hasta el cuello. No volví a pisar una sala hasta bastante más grande, cuando empecé danza jazz. Ya estaba en la facultad y había perdido una parte considerable, si no toda, de mi elasticidad. También el ritmo. La adolescencia me dio más centímetros a lo alto de los que supe manejar y mi cuerpo quedó fijado en una posición eternamente desgarbada, con los brazos a los costados, persiguiendo los acordes, sin saber muy bien qué hacer. Fui durante todo el año, a pesar de que me daba vergüenza ser la única que superaba los veinte años. Estaba en desventaja en todos los aspectos, excepto por la altura, que al final me jugó bastante en contra. En el acto de presentación me tuve que poner una maya que no estaba hecha para mis dimensiones y me quedaba tirante. El elástico de abajo se me clavaba y las tiras de arriba amenazaban con dejar mis pezones al descubierto. Me lo probé en el vestidor minutos antes de salir y no lo podía creer. Era obvio que me iba a pasar de nuevo, al momento de los saludos, levantaría los brazos y quedarían expuestos ambos pezones, flotando en una espalda demasiado grande, demasiado lisa, como manchas de humedad adheridas a la pared de mi cuerpo. Por suerte esa vez no invité a nadie, por lo que las fotos al descubierto estarán guardadas en álbumes que, al menos esta vez, no son de gente que conozco. Claramente dejé de ir después de eso, más bien enojada por el entangado que otra cosa porque, a esta altura, que se me vean las tetas en una muestra de baile no me parece tan terrible. Sobre todo pensando que eso, junto con mi espalda y la parte de mi cuerpo que fue menos afectada por la ley de gravedad, son lo que más me asemejan a una bailarina.
Este año, una vez más, quise probar suerte, y le llegó el turno a la danza afrocubana. Aprendí a bailar Palo, moviendo los hombros y dando pasos secos, cortados. Me costaba porque había que estar siempre con las rodillas flexionadas, como cayéndose hacia el suelo. Yo que siempre tuve el trauma de ser demasiado encorvada, acentuar eso me parecía ridículo. Todo el tiempo la profesora remarcaba que tenía que acercarme más al piso, ir en esa dirección. Nunca supe si se estaba burlando de mí o qué. Igual hasta ahí todo bien: el problema empezó cuando un día nos propuso exponer lo que habíamos aprendido. Yo hacía dos meses que estaba y, la verdad, no había aprendido nada. Me entró pánico. Me movía como un mono y eso, pasada cierta edad, deja de ser tierno para volverse grotesco. Cada vez que iba a la clase, tenía que comerme quince minutos de que hablaran del salón, de la música y de la ropa que teníamos que ponernos. Yo me quedaba en mi rincón, elongando, tratando de recuperar el tiempo perdido, haciéndome la boluda. Ahí empezó la cuenta regresiva. Faltaban tres semanas para la muestra, lo que me daba menos de dos semanas para inventar una excusa y desaparecer. Al final me decidí: dije que me iba de viaje a Chaco, lo cual era cierto, pero cambié las fechas y estiré mi estadía para que no hubiera forma de poder participar. La profesora me miró seria y asintió con la cabeza. Mañana es la muestra y, supuestamente, yo todavía sigo en Chaco.
Seguí practicando frente al espejo de casa, ponía el tocadiscos y bailaba, ya sin puntas de pie. Cuando a mi vieja se le pasó la calentura de que hubiera abandonado las clases de Ferro sin motivo aparente, me llevó a otro lugar de danza contemporánea. De todas formas no duré mucho, apenas un par de meses. Del lugar casi perdí registro, de no ser por unas fotos que me sacaron en el teatro el día de la presentación. Tenía un top color crema con un pantalón haciendo juego. En el momento del saludo final, inmortalizado por la foto, levanté los brazos y el top se me subió hasta el cuello. No volví a pisar una sala hasta bastante más grande, cuando empecé danza jazz. Ya estaba en la facultad y había perdido una parte considerable, si no toda, de mi elasticidad. También el ritmo. La adolescencia me dio más centímetros a lo alto de los que supe manejar y mi cuerpo quedó fijado en una posición eternamente desgarbada, con los brazos a los costados, persiguiendo los acordes, sin saber muy bien qué hacer. Fui durante todo el año, a pesar de que me daba vergüenza ser la única que superaba los veinte años. Estaba en desventaja en todos los aspectos, excepto por la altura, que al final me jugó bastante en contra. En el acto de presentación me tuve que poner una maya que no estaba hecha para mis dimensiones y me quedaba tirante. El elástico de abajo se me clavaba y las tiras de arriba amenazaban con dejar mis pezones al descubierto. Me lo probé en el vestidor minutos antes de salir y no lo podía creer. Era obvio que me iba a pasar de nuevo, al momento de los saludos, levantaría los brazos y quedarían expuestos ambos pezones, flotando en una espalda demasiado grande, demasiado lisa, como manchas de humedad adheridas a la pared de mi cuerpo. Por suerte esa vez no invité a nadie, por lo que las fotos al descubierto estarán guardadas en álbumes que, al menos esta vez, no son de gente que conozco. Claramente dejé de ir después de eso, más bien enojada por el entangado que otra cosa porque, a esta altura, que se me vean las tetas en una muestra de baile no me parece tan terrible. Sobre todo pensando que eso, junto con mi espalda y la parte de mi cuerpo que fue menos afectada por la ley de gravedad, son lo que más me asemejan a una bailarina.
Este año, una vez más, quise probar suerte, y le llegó el turno a la danza afrocubana. Aprendí a bailar Palo, moviendo los hombros y dando pasos secos, cortados. Me costaba porque había que estar siempre con las rodillas flexionadas, como cayéndose hacia el suelo. Yo que siempre tuve el trauma de ser demasiado encorvada, acentuar eso me parecía ridículo. Todo el tiempo la profesora remarcaba que tenía que acercarme más al piso, ir en esa dirección. Nunca supe si se estaba burlando de mí o qué. Igual hasta ahí todo bien: el problema empezó cuando un día nos propuso exponer lo que habíamos aprendido. Yo hacía dos meses que estaba y, la verdad, no había aprendido nada. Me entró pánico. Me movía como un mono y eso, pasada cierta edad, deja de ser tierno para volverse grotesco. Cada vez que iba a la clase, tenía que comerme quince minutos de que hablaran del salón, de la música y de la ropa que teníamos que ponernos. Yo me quedaba en mi rincón, elongando, tratando de recuperar el tiempo perdido, haciéndome la boluda. Ahí empezó la cuenta regresiva. Faltaban tres semanas para la muestra, lo que me daba menos de dos semanas para inventar una excusa y desaparecer. Al final me decidí: dije que me iba de viaje a Chaco, lo cual era cierto, pero cambié las fechas y estiré mi estadía para que no hubiera forma de poder participar. La profesora me miró seria y asintió con la cabeza. Mañana es la muestra y, supuestamente, yo todavía sigo en Chaco.
martes, 9 de diciembre de 2008
jueves, 4 de diciembre de 2008
sin mayonesa
Hay un instante que define la identidad de una persona. El otro día fui a un café para leer y en la mesa de al lado se pidieron un tostado. Un rato después, se levantaron y se fueron. Vi sobre el plato un triángulo perfecto, isósceles, bronceado. El mozo giró la cabeza para verlos salir. Era el momento perfecto
miércoles, 3 de diciembre de 2008
fuerza bruta
En la misma formulación del Estado moderno está inscripta la violencia, dice Weber, ya que es un conjunto de instituciones relativamente centralizadas que la monopolizan de manera legítima. Éste, por lo tanto, ejerce cierta disciplina, relacionada con el concepto de panóptico. Sorell diferencia dos términos, fuerza y violencia, que Weber utiliza como uno solo. La fuerza son los actos de autoridad, mientras la violencia son aquellos actos de rebeldía opuestos a la autoridad. La violencia está de abajo para arriba y es la única que posibilita que haya cambios, no hay otro modo.
I wanna make you flashear
¿Deciden qué van a hacer sobre el escenario?
-Cada vez más. No es algo que nos dé igual. La verdad es que nos preocupa. Pensamos: “deberíamos”. Nos preocupa no preocuparnos.
-Somos medio caóticos con la organización.
-Hacemos lo que podemos.
-Les usamos los cables a las otras bandas.
-¡No digas eso!
Entrevista a Michael Mike x Darío Steinberg
próximamente en wkd
martes, 2 de diciembre de 2008
pequeñas frustraciones
Es la segunda planta que se me muere este año. Creo que está empezando a afectarme.
lunes, 1 de diciembre de 2008
domingo, 30 de noviembre de 2008
yo nunca
La noche empezó o terminó con juego. Cinco personas en una isla desierta de paredes y un living, en donde la pérdida de nuestra infancia quedaba apenas confesada entre trago y trago. ¿A dónde fueron esos juegos de castillos imposibles, de universos contenidos en una caja de heladera, de animales de colores? Pienso en un regalo de papel brillante, en la emoción de desenvolverlo, desgarrarlo, detenerse en ese gesto y después mirar adentro, sorprenderse. Crecer es en un punto eso, detenerse en el papel más tiempo del necesario, quizás por la costumbre. Igual no quiero volver, no, no quiero volver atrás. Quiero seguir mirando el envoltorio con el que se envuelven las cosas, descubrir las capas que cubren los cuerpos, que la fantasía esté ahí, toda junta, mágica, imposible en su mueca de brillar.
jueves, 27 de noviembre de 2008
orilleros e intelectuales
Ayer, en la presentación del segundo número de El río sin orillas, Silvia Schwarzböck habló sobre la figura del intelectual y, refiriéndose a los focos de formación, preguntó, de manera algo irónica: ¿salen de Puán o de Sociales? Más allá de la pregunta en sí, me gustó que se detenga en la elección de los nombres. ¿Por qué una se designa por la calle sobre la que está situada y la otra por el segundo nombre de la facultad (omitiendo "ciencias")?
miércoles, 26 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
cuentos borgeanos
Son dos episodios de congresos del año pasado, relatados por gente que estuvo. La protagonista en verdad, y por fin, es María Kodama
- En Tandil, ella es invitada a rememorar a Borges el día de su cumpleaños. Ahí contó un ritual que repite. Pone velitas sobre una torta, descorcha un champagne y brinda consigo misma, o con el fantasma. El gesto es acompañado con una canción de fondo, al parecer la preferida del difunto: “Another brick in the wall”, de Pink Floyd.
- En Mendoza, repentinamente se produce un sismo. Costa Picazo la abraza y la sostiene debajo del marco de una puerta (se rumorea que no es la primera vez que la abraza, ni mucho menos, aunque sí la primera que el suelo tiembla).
me pregunto si Borges habrá visto todo esto desde su aleph...
- En Tandil, ella es invitada a rememorar a Borges el día de su cumpleaños. Ahí contó un ritual que repite. Pone velitas sobre una torta, descorcha un champagne y brinda consigo misma, o con el fantasma. El gesto es acompañado con una canción de fondo, al parecer la preferida del difunto: “Another brick in the wall”, de Pink Floyd.
- En Mendoza, repentinamente se produce un sismo. Costa Picazo la abraza y la sostiene debajo del marco de una puerta (se rumorea que no es la primera vez que la abraza, ni mucho menos, aunque sí la primera que el suelo tiembla).
me pregunto si Borges habrá visto todo esto desde su aleph...
lunes, 24 de noviembre de 2008
el baile de las máscaras
Claro que hay varios momentos interesantes para hacer foco durante el estallido de la crisis del 2001, como la huida en helicóptero de De La Rúa. Sin embargo, no todos se fueron, y es este mi momento preferido del carnaval político de ese momento. Cavallo sale a la calle y forma parte de una manifestación y, para hacerlo sin ser vapuleado, decide ponerse una máscara de plástico de sí mismo. Cavallo disfrazado de Cavallo, creo que es un final genial para culminar su propuesta nefasta del 1 a 1.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
holiday en Chaco
Selva de mis venas, tierra de jaguar
árbol sangre verde que tu quieres podar
dame bendiciones, hay que despertar
Chaco piel de indio, nunca morirás en el
Chaco estoy bailando en chaco
a mi me gusta el Chaco
(salgo tonite, vuelvo la semana q viene)
sociabilidad
La familia al igual que el matrimonio, como dice Lévi-Stauss, “no es, ni puede ser, un asunto privado”.
martes, 18 de noviembre de 2008
lunes, 17 de noviembre de 2008
resistencia
Pienso en esos días en que quién sabe y lo mejor se da así sobre la marcha, y después pienso en cosas de la rutina, la hora que entro la hora que salgo y que me cuesta un huevo meter cosas, que tengo una agenda y todo porque ya no da para más. Salen frases como que me gustaría que el día fuera más largo, porque quién puede hacer todo lo que hay que hacer en un día. Pero después pienso, ¿para qué? si la noche es lo mejor y lo que pasa es que me digo que estoy estudiando –miento- y eso me quema la cabeza. Ya la semana es semana y palabra santa, que después la resaca en el laburo.. y mucho menos ponerme a leer a bunge y su teoría sobre los blanquitos y la lucha por la vida.
Bueno, esta semana me escapo, al menos un poco, a Chaco y la re connn.
Bueno, esta semana me escapo, al menos un poco, a Chaco y la re connn.
viernes, 14 de noviembre de 2008
jueves, 13 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
vattimo´ fruta
El lugar impresionante, todo muy prolijo, varios folletos, también comida. Como decía la tarjeta de invitación a la conferencia de prensa del Filba, iba a estar Gianni Vattimo, pero faltó por presuntos problemas con su vuelo ("creo que nos cagó", era el rumor tras bambalinas). El aviso fue tardío y los organizadores tuvieron que maniobrar una tarea de salvataje, protagonizada por Mario Bellatin y Santiago Roncagliolo. Ni fu ni fa.
martes, 11 de noviembre de 2008
diálogo mudo
Nada más inquietante que estar en un descampado con un perro y que éste se levante de golpe y se quede con los ojos clavados en un punto fijo. Seguimos su mirada y no vemos nada, hacemos fuerza y no escuchamos nada. Hay algo que se nos escapa.
lunes, 10 de noviembre de 2008
aviso Interzona Editora
Estimados lectores, autores, colegas, periodistas, colaboradores y amigos:
Interzona ha vivido un proceso de crecimiento acelerado. La Interzona de su fundación en 2002 es muy diferente de la actual. Pero, al mismo tiempo que adquirió un prestigio y presencia, no alcanzó punto de equilibrio. Pese a los esfuerzos de todos los que participamos en el proyecto, Interzona no logró cubrir sus costos. Detener la producción editorial es una decisión difícil de tomar, pero lo hacemos con la intención de encontrar la plataforma cuya estructura de producción y distribución permita dar el crecimiento que Interzona demanda. Una plataforma que garantice la calidad editorial en los términos que Interzona recreó, con mucho trabajó y buenos deseos.
Estamos orgullosos de estos cinco años de edición. De un catálogo de ochenta títulos lleno de apuestas, descubrimientos y rescates. Orgullosos también de haber generado espacios de discusión con una respuesta del público y de los participantes siempre positiva. De habernos propuesto como un actor cultural activo, moderno, en suma.
Interzona Editora son todos los que estuvieron, los que continuamos y los que vendrán. Agradecemos a nuestros editores, quienes han construido un catálogo innovador con ojo atento; a todos nuestros autores y traductores, por la confianza; a los diseñadores, correctores, imprenteros y papeleros, que nos acompañaron en la producción de nuestros títulos; a los medios, periodistas y críticos, por su interés y la siempre buena recepción; y finalmente, a los libreros y distribuidores, por habernos ayudado a acercar nuestros libros a aquellos a quienes siempre agradeceremos: los lectores.
Interzona Editora S.A.
Interzona ha vivido un proceso de crecimiento acelerado. La Interzona de su fundación en 2002 es muy diferente de la actual. Pero, al mismo tiempo que adquirió un prestigio y presencia, no alcanzó punto de equilibrio. Pese a los esfuerzos de todos los que participamos en el proyecto, Interzona no logró cubrir sus costos. Detener la producción editorial es una decisión difícil de tomar, pero lo hacemos con la intención de encontrar la plataforma cuya estructura de producción y distribución permita dar el crecimiento que Interzona demanda. Una plataforma que garantice la calidad editorial en los términos que Interzona recreó, con mucho trabajó y buenos deseos.
Estamos orgullosos de estos cinco años de edición. De un catálogo de ochenta títulos lleno de apuestas, descubrimientos y rescates. Orgullosos también de haber generado espacios de discusión con una respuesta del público y de los participantes siempre positiva. De habernos propuesto como un actor cultural activo, moderno, en suma.
Interzona Editora son todos los que estuvieron, los que continuamos y los que vendrán. Agradecemos a nuestros editores, quienes han construido un catálogo innovador con ojo atento; a todos nuestros autores y traductores, por la confianza; a los diseñadores, correctores, imprenteros y papeleros, que nos acompañaron en la producción de nuestros títulos; a los medios, periodistas y críticos, por su interés y la siempre buena recepción; y finalmente, a los libreros y distribuidores, por habernos ayudado a acercar nuestros libros a aquellos a quienes siempre agradeceremos: los lectores.
Interzona Editora S.A.
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