domingo, 30 de noviembre de 2008

yo nunca


La noche empezó o terminó con juego. Cinco personas en una isla desierta de paredes y un living, en donde la pérdida de nuestra infancia quedaba apenas confesada entre trago y trago. ¿A dónde fueron esos juegos de castillos imposibles, de universos contenidos en una caja de heladera, de animales de colores? Pienso en un regalo de papel brillante, en la emoción de desenvolverlo, desgarrarlo, detenerse en ese gesto y después mirar adentro, sorprenderse. Crecer es en un punto eso, detenerse en el papel más tiempo del necesario, quizás por la costumbre. Igual no quiero volver, no, no quiero volver atrás. Quiero seguir mirando el envoltorio con el que se envuelven las cosas, descubrir las capas que cubren los cuerpos, que la fantasía esté ahí, toda junta, mágica, imposible en su mueca de brillar.

2 comentarios:

P. dijo...

Qué lindo, nena!

Anónimo dijo...

gracias a Dios por intiresny