viernes, 13 de abril de 2007

Viajeros

Ayer en una fonda bizarra del microcentro hablábamos de cine. Tan cercana a mi experiencia, me llamaron la atención sobre todo los que podrían denominarse como directores de films "viajeros". Aquellos que muestran el recorrido a través de un territorio extraño, a veces hostil. El paisaje se vuelve un personaje protagónico. Los destacados de la noche, o al menos los que el alcohol me deja recordar, fueron Herzog y Wenders.
De Herzog recuerdo una escena fuerte del final de Aguirre, la ira de dios en el que la embarcación que recorre un río del amazonas es invadida por los monos. Es tal vez uno de los mejores finales de película que haya visto. De Wenders en cambio no recuerdo ninguna escena puntual pero sí el tipo de recursos. Por ejemplo el travelling de la cámara sobre el auto, estrategia que usa en todas sus road movies. Es evidente, cualquiera puede decirlo, que en sus películas se destacan la fotografía en primer lugar y después la musicalización.
Por pura casualidad, hace poco había leído un artículo de Nicolás Pose que publicó en una revista llamada Siamesa, que habla de estos dos directores: Él mismo (Wenders) ha dicho sobre el asunto: "Mis historias se originan en ciudades, paisajes y carreteras. Un mapa es como un guión para mí", aponiéndose a Herzog, el cual siempre se ha caracterizado por escapar de las ciudades contemporáneas, trasladándose a paisajes exóticos, tierras remotas o imposibles, para contactarse con la puresa del mundo natural. Si Herzog es un explorador, Wenders es un extranjero.
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5 comentarios:

Luis dijo...

Ahora que se que el director de "Aguirre..." es Herzog y no otro tipo cuyo nombre solo es para mi recuerdo de busquedas infructuosas... retornará a mis noches el insomnio.
Odiosas gracias, Sol.

EmmaPeel dijo...

Uyyy qué miedo esa escena de Aguirre..
en cable están estrenando una nueva de herzog esta semana

De Wenders, en Tokio-Ga, la escena del tipito arreglando con su mini martillo esas máquinas de bolitas...de una paciencia asesina

Juanma dijo...

Qué bueno. Me acordé de un texto de Tomás Eloy Martínez, El escritor secreto, publicado en Página en 1991, y reeditado hace uno o dos años en una antología, La otra realidad. Cuenta Eloy Martínez que un buen día, a la edad de sesenta y pico, a Julio Verne se le ocurrió la santa idea de abandonar "la mansión en la que vivía con su esposa Honorine y se mudó a una torrecita construida en el patio de atrás... instaló un catre de campaña, una mesa de carpintero, una panoplia de mapas y exigió que nadie le dirigiera la palabra".
El texto es hermoso, se cuentan un montón de cosas curiosas y yo lo releí, más o menos, desde el 91 hasta acá, unas quince veces. Me pareció que debía contarlo porque para mi fue un ejemplo esclarecedor, así como la cita que que nombraste en tu texto me permitió comprender con claridad esos dos caminos que parten desde un mismo origen, porque ante todo, ambos, Herzog y Wenders, son viajeros. Sería bueno leer el guión, ¿no? Claro.

sol dijo...

Puede ser, igual en Wenders no hay muchas escenas habladas

Juanma dijo...

Sí, es verdad, no lo pude evitar, todo lo que nombran corre a la par de lo que están viendo. Herzog y en este caso Verne tienen la misma actitud. Viajeros, fantástico.