lunes, 17 de agosto de 2009
un clásico
Lunes, si, comienza la semana, sería una macana, si vamo a trabajar
(no vamo a trabajar)
(no vamo a trabajar)
(no vamo a trabajar)
(no vamo a trabajar)
sábado, 15 de agosto de 2009
cómprandolo todo: ortega y gasset
Un joven argentino –casi todo joven argentino- se ve a sí mismo como un posible gran escritor. El no lo es aún, pero su persona imaginaria lo es desde luego, y lo que ve de sí mismo no es aquella su realidad, aún insuficiente, sino esta proyección en lo perfecto. Como es natural, está encantado con ese sí mismo que se ha encontrado y ya no se preocupará en serio para hacer efectiva esa posibilidad. Sólo se hará solidario de lo único que está en su poder: el gesto y, en efecto, desde luego y sin descanso adoptará el gesto que, a su juicio, corresponde a un gran escritor.
jueves, 13 de agosto de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
domingo, 26 de julio de 2009
sábado, 18 de julio de 2009
viernes, 10 de julio de 2009
jueves, 9 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
fenómenos meteorológicos
Estaba quieta, consistente, invariable en dimensiones, mientras la lluvia, por el contrario, se multiplicaba haciendo que se alterara la interrelación. El porcentaje de la humedad aumentaba y el pelo, por ejemplo, variaba en forma y color. De pronto, súbito, otro cambio comenzó a gestarse. Lo primero que sintió fue un escalofrío que la recorría, una descarga eléctrica de un lugar a otro de manera tan rápida que parecía haberse dado en todas partes a la vez. Después una tensión, semejante al dolor pero sin llegar a provocar ningún daño, en su pecho, concentrándose en el área de sus pezones, ahora más contraídos. Aunque no vio que su piel estaba erizada, percibió una modificación en la manera en que el agua y el aire la trabajaban. El recorrido que las gotas, puestas en circulación, trazaban sobre su piel le molestaba, imaginó dedos fríos, le dieron ganas de rascarse. Al irse, vació un espacio que, en seguida, fue vuelto a llenar por la lluvia, la cual se precipitó hasta alcanzar el suelo, negando su condición de gotas en un todo homogéneo, chato.
sábado, 4 de julio de 2009
viernes, 3 de julio de 2009
martes, 30 de junio de 2009
viernes, 29 de mayo de 2009
el largo adiós
Estaba tan segura de poder olvidarlo que intenté retener su imagen, haciendo más esfuerzo del necesario, encubriendo el hecho de que se me grabaría sola y, aún si no lo intentase, volvería a aparecer cuando ya no lo viera, cuando no quisiera verlo.
miércoles, 27 de mayo de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
domingo, 17 de mayo de 2009
de boca en boca
El pez por la boca muere, dicen, y al parecer una es pura boca hoy en día: hacia adentro y hacia afuera, se inhala y se exhala, sin poder evitarlo, en un gesto automático. No hay que hablar con la boca llena, dicen, porque las palabras huelen a esperma, se amamantan de leche que, ante ojos estériles, pareciera una donación caritativa para apaciguar el hambre después de una inundación, o sequía, no se sabe bien; y la mujer (el horror, el horror), como decía Levi´s, es la tierra, recibe, sedentariza, domestica, jamás da planta sin recibir la fértil semilla redentora. En boca cerrada no entran moscas, dicen, pero prefiero tener la boca abierta y poder opinar cuando se me cante, lo que se me cante (aún si, de vez en cuando, entra alguna mosca anónima, tal vez intuyendo algo de qué alimentarse, volviéndose ella misma insignificante en ese gesto).
miércoles, 13 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
avances de una análisis próximo
Decir que a Pedro lo conozco, que nos hemos emborrachado juntos en un bar y discutimos sobre nuestras valoraciones acerca de determinado escritor o sobre el boom de los blogs puede parecer un dato banal, pero no lo es. La crítica de un texto literario está influida por la proximidad o distancia del sujeto artístico. No es lo mismo leer desde la diferencia que desde la semejanza, así como tampoco es lo mismo leer a un antepasado que a un contemporáneo. En la novela de Pedro sale a flote mi propio imaginario porque, como en aquel bar, ambos compartimos un mismo tiempo y espacio, lo cual tiene implicaciones profundas. Sus fantasmas son, hasta cierto punto, también los míos. Leerlo es como pensar en voz alta y escuchar mi propio eco volverse un sonido en parte extraño y en parte familiar.
Él pertenece a una generación inmediatamente anterior a la mía con la cual comparto una serie de códigos y situaciones. Me es posible, además, usar su novela para leer desde el presente ciertas marcas generacionales de la narrativa argentina contemporánea, que se está escribiendo aquí y ahora, a mi alrededor (como todo lector, no puedo evitar situarme en el centro de mi propia lectura, a veces a mi pesar). El mundo compartido por todos ellos, por todos nosotros, no está hecho solamente de abstracciones sino de lugares concretos. Con Pedro puedo decir que tenemos en común un espacio geográfico específico: ambos transitamos día a día la misma ciudad. Cada recoveco de ella, cada esquina, es nuestra en la medida que estamos ahí, pero también es ajena ya que otros también se la apropiaron en su momento. En la novela en la que voy a centrar este análisis, El año del desierto, esta ciudad se viene abajo y, por entre las grietas del pavimento, emerge la historia latente, también la que leímos en los libros, la que nos contaron nuestros padres. Como si Buenos Aires fuera una caja de Pandora que se rompe en mil pedazos y de su interior salieran todos los fantasmas que la recorrieron. Pasado y presente se superponen, dándole a esa geografía urbana un aspecto monstruoso, pesadillesco.
domingo, 10 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
vista al parque
Verde claro sobre verde oscuro: hacia cualquier costado el mismo color desparejo de las plantas.
domingo, 26 de abril de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
ya en campaña
Ayer en la charla hablaban de ciertas concepciones machistas en la sociedad y salió el hecho de que no existe un equivalente a la palabra "misógino". Como si fuese aceptado, lingüísticamente hablando, que haya hombres que odien a las mujeres pero no a la inversa. De alguna manera, pareciera estar implícito que debiéramos quererlos siempre, lo cual, claramente, no es cierto.
lunes, 13 de abril de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
susurros en la oscuridad
"Para la generación que se sentaba a tomar un café, hay una pérdida del diálogo verbal porque el chat es un diálogo abstracto. Pero para los chicos, es muy real. Ellos piensan con un horizonte diferente; para un chico de siete años, tener celular, MSN y Facebook es obligatorio. Ese chico puede hablar sin usar la voz"
Pablo Zuccarino, acá.
Pablo Zuccarino, acá.
fragmento
sobre el borde plano el agua quieta
siempre medio sucia: cría de sapos, ramas, hongos
o algún fruto que moría
amenazaba con hundirse, tratando de escapar
de la tierra que lo ataba
un nuevo orden de las cosas
tan brutal en sentido opuesto
ella hacía topless al lado de la pileta
su cuerpo derrumbado por la inercia
y la ley de gravedad
dormía sueños blandos
en un rincón sepultada por insectos
tenía cicatrices coloradas en las muñecas
(nadie le había enseñado nada)
me acosté al lado
veíamos el cielo girando
era tarde, o temprano
y estaba cansada
viernes, 3 de abril de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
la reina de los bajitos
"Yo estaba en una hacienda cuando levanté la colcha y vi a un duende abajo de la cama. Me quedé rezando, no estaba preparada para ver a ese ser"
xuxa, ANSA
xuxa, ANSA
viernes, 27 de marzo de 2009
estos días
Son raros. Abrir una puerta, cerrarla, abrir un cajón, buscar algo. Es como si la serie de pequeñas decisiones que tomé en el momento de mudarme determinaran el movimiento de mi cuerpo por ese espacio, en una y otra dirección.
jueves, 19 de marzo de 2009
martes, 17 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
El humor semiótico de Fontanarrosa
El uso de la palabra MIERDA, es una cuestión de educación.
Nadie puede negar que la usamos para múltiples circunstancias relacionadas con muchísimas cosas, por ejemplo:
Ubicación geográfica: Andáte a la mierda.
Adjetivo calificativo: Sos una mierda.
Momento de escepticismo: No te creo una mierda.
Deseo de venganza: Lo voy a hacer mierda.
Accidente: Se hizo mierda.
Efecto visual: No se ve una mierda.
Sensación olfatoria: Huele a mierda.
Deseo al despedirnos: ¡Váyanse a la mierda!
Especulación del conocimiento: ¿Qué mierda es ésto?
Momento de sorpresa: ¡¡¡A LA MIERDA!!!
Actitud de resentimiento: No me regaló una mierda.
Sensación gustativa: Esto tiene gusto a mierda.
Acto de impotencia: ¡No se me para esta mierda!
Deseo de ánimo: ¡Apuráte con esa mierda!
Situación de desorden: Todo está hecho una mierda.
Rechazo despectivo: ¿Qué se cree la mierda ésa?
Situación alquimista: Todo lo que toca se vuelve mierda.
viernes, 20 de febrero de 2009
ay, la calor
Por dior, ya no se puede ni pensar del calor. Para colmo ayer se cortó la luz en mi depto y tuve que subir por las escaleras. Y todo por esos malditos aires acondicionados. Puede que lo diga de pura envidia, pero en este momento tengo ganas de salir con un palo y romperlos todos. Ah, creo que el calor está empezando a irritarme.
jueves, 19 de febrero de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
I loving en Colombia
–¿Una ventaja de ser reina en Colombia?
Esta oportunidad nos adelanta cinco años. No tengo que terminar una carrera para conseguir trabajo.
Valeria Sierra, señorita Atlántico
sacado de acá
Esta oportunidad nos adelanta cinco años. No tengo que terminar una carrera para conseguir trabajo.
Valeria Sierra, señorita Atlántico
sacado de acá
sábado, 14 de febrero de 2009
ciencia, filosofía y conga

En un momento en que la música joven la hacen quienes tienen más de 40, un grupo de músicos de menos de veinte se dedica a levantar las viejas banderas de un rock musicalmente espeso, de texturas complejas, letras imaginativas y ritmos asimétricos. En su primer disco, la banda formada por Facundo Rodríguez Saba, Lautaro Saavedra Buetow, Juan Clavell, Martín Lapidus y Emiliano Echevarría (en guitarra, sintetizadores, flauta, bajo y batería) sorprende con temas propios que parten de donde King Crimson dejó la posta. D. F.
viernes, 13 de febrero de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
pero el amor es más fuerte
Hace un par de días vi Slumdog millionaire, la última película de Danny Boyle, gracias a una copia pirata que me trajo una amiga. Al principio amagué a rechazar la propuesta porque las películas de Boyle, excepto Trainspotting, no me deslumbran; y porque el argumento me parecía medio idiota: un chico indio que va aun programa de esos en que te hacen preguntas onda multiple choice y si las adivinás vas ganando guita. En fin, como el indio –“villero” decía la contratapa del dvd pirata- acierta todas lo acusan de fraude, lo torturan, etc, y forzado a hablar, mediante flashbacks, repone la historia de su vida.
Cuando la empecé a ver dije ah, mirá, tiene onda esto. Me sorprendieron algunas partes alucinantes, debidas a un buen manejo de la cámara y al escenario. Por ejemplo, uno de los planos secuencia iniciales en dónde la policía persigue a un grupo de chicos a través de la aldea en la que viven. Eso es genial, lleno de instantes geniales, donde hace un primer plano en un perro y otros súpergeniales donde hace un zoom out a la aldea (aunque sea un recurso ya visto en Trainspotting, si no me equivoco). En ese sentido vale la pena, por las imágenes y la cotidianidad que retrata, pero el argumento es casi una excusa a todo eso, y en el transcurso de la peli se vuelve evidente: el principio zafa, después ya no.
El problema principal es la convivencia extraña de un cierto realismo despiadado y un romanticismo berretón. Asesinatos, pobreza, tortura y mutilación conviviendo con una historia de amor medio insípida, en donde la mentalidad del protagonista se diferencia poco de la mentalidad occidental y la de la chica –hermosa siempre– a la de mujer golpeada que se deja golpear, básicamente, por el tipo de turno y por la vida en general. La peor escena, en ese sentido, es un reencuentro entre ambos, en donde la música y los pantallazos de “momentos felices” acompañan el abrazo. Y el final, bue, un espanto de cursi y de cosas que salen sospechosamente bien, que sólo se remonta en la bizarreada de la canción final y en su estribillo pegadizo.
Cuando la empecé a ver dije ah, mirá, tiene onda esto. Me sorprendieron algunas partes alucinantes, debidas a un buen manejo de la cámara y al escenario. Por ejemplo, uno de los planos secuencia iniciales en dónde la policía persigue a un grupo de chicos a través de la aldea en la que viven. Eso es genial, lleno de instantes geniales, donde hace un primer plano en un perro y otros súpergeniales donde hace un zoom out a la aldea (aunque sea un recurso ya visto en Trainspotting, si no me equivoco). En ese sentido vale la pena, por las imágenes y la cotidianidad que retrata, pero el argumento es casi una excusa a todo eso, y en el transcurso de la peli se vuelve evidente: el principio zafa, después ya no.
El problema principal es la convivencia extraña de un cierto realismo despiadado y un romanticismo berretón. Asesinatos, pobreza, tortura y mutilación conviviendo con una historia de amor medio insípida, en donde la mentalidad del protagonista se diferencia poco de la mentalidad occidental y la de la chica –hermosa siempre– a la de mujer golpeada que se deja golpear, básicamente, por el tipo de turno y por la vida en general. La peor escena, en ese sentido, es un reencuentro entre ambos, en donde la música y los pantallazos de “momentos felices” acompañan el abrazo. Y el final, bue, un espanto de cursi y de cosas que salen sospechosamente bien, que sólo se remonta en la bizarreada de la canción final y en su estribillo pegadizo.
sermones y colchones
"Niñito Jesus: Por favor, protege a la comunidad Travesti, Transgénero y Transexual de la persecución policial, vela por ellas para que la corrupta policía no las humille, ni lleve presas, ni viole, ni mate"
de Contraventora
de Contraventora
miércoles, 11 de febrero de 2009
la bruja del 71
Cada vez que mi vecina la loca se quejaba de ruidos molestos me quedaba pensando (un toque, no exageremos tampoco) en que quizás era cierto que hacía mucho ruido. Pero parece que mi vecina la loca es loca de a de veras y es conocida en el edificio, y en los alrededores como tal. Hasta donde sé, los sobrenombres varían entre "la gorda del perrito", "la hija de puta esa", "la culona" y "la bruja", dependiendo del grado de enojo. No sé por qué, pero enterarme de todo eso me dejó más tranquila, como si necesitara saber que no me había puesto paranoica, y que el problema no era mío. Es como un retorno a la inocencia.
martes, 10 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
insomnio?
Últimamente no puedo dormir bien, no sé que me pasa. Doy vueltas, pienso en gente que quiero ver, sueño que la veo y no termino de darme cuenta los límites. A veces me despierto con dudas, no estoy convencida de si algunos detalles pasaron de verdad o no.
mi reino por un PH
Si bien me encanta estar Soledad Solari en mi depto de Soler, lo cierto es que las cuentas y el amiguismo con mi concubina me llevaron a emprender una nueva búsqueda de vivienda. Me sorprende lo jodido que está encontrar algo medianamente decente a un precio no tan indecente... Ni hablar de las eventuales bizarreadas. Como la del finde pasado, que fuimos a ver un departamento y en la puerta había un tipo tirado, con un sendero de sangre que iba hasta la calle. “Por lo general, suele ser una zona segura”, dijo la de la inmobiliaria esquivando el bulto que, minutos después, fue rodeado por cinco policías. Pudimos ver cómo lo registraban desde el balcón de la propiedad. Eso sí: la vista, impecable.
jueves, 5 de febrero de 2009
paparazzi
Me enteré tarde que la diferencia entre 110 y 220 voltios es un abismo insondable en la zona atlántica de Colombia, por lo que el cargador de baterías y la maquinita de depilar pesaron inútilmente a lo largo de mi viaje. Cada foto se volvió un objeto preciado, no sólo por lo que mostraba, sino porque su presencia implicaba la negación de otra foto que ya no podría sacar más adelante, cuando se terminara la batería. Varios días sometí a juicio mi criterio estético, debatiéndome acerca de que fotos sacar, “esas que valieran la pena”. Claro que entre “esas...” se infiltraron fotos a mis pies y a edificios mal encuadrados.
Después de tanto ajuste, el último día de viaje me descubrí con espacio libre en la memoria y demasiada batería, casi un derroche. Me puse a sacar fotos, a gastarlas todas, que no quedara nada. Me acuerdo la última, que quise sacarle a una homless bogotana, para alejarme un poco de la vida chévere que venía retratando. Estaba apuntando cuando la mujer se dio cuenta y empezó a cagarme a puteadas, a decirme que no le sacara, que me metiera la cámara en el culo y cosas por el estilo. Mi última foto fue a una pared vacía, esquivando la mirada reprochona de la homless, sintiéndome una completa imbécil.
Después de tanto ajuste, el último día de viaje me descubrí con espacio libre en la memoria y demasiada batería, casi un derroche. Me puse a sacar fotos, a gastarlas todas, que no quedara nada. Me acuerdo la última, que quise sacarle a una homless bogotana, para alejarme un poco de la vida chévere que venía retratando. Estaba apuntando cuando la mujer se dio cuenta y empezó a cagarme a puteadas, a decirme que no le sacara, que me metiera la cámara en el culo y cosas por el estilo. Mi última foto fue a una pared vacía, esquivando la mirada reprochona de la homless, sintiéndome una completa imbécil.
miércoles, 4 de febrero de 2009
domingo, 4 de enero de 2009
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